La “Camera Obscura”, si bien no se sabe la fecha exacta de su invención, fue el primer aparato o la primera recolección teórica del principio básico de la fotografía.
El principio de la cámara oscura, según nos dice Beaumont Newhall, 1937, consiste en que “La luz que penetra por un agujero minúsculo, desde la pared de una habitación oscura, forma sobre la pared opuesta una imagen invertida de lo que haya en el exterior”.
La cámara obscura conservo un diseño primitivo y consistía generalmente en cuartos enormes con un orificio, que debía ser muy pequeño para dotar a la imagen de claridad y detalle, que proyectaba la imagen sobre sus paredes, donde el artista solía introducirse para intentar calcar la proyección, con gran dificultad debido a la imagen invertida que se obtenía. Sin embargo, el diseño de la cámara obscura fue mejorando, pasando de ser un cuarto enorme a una unidad móvil. Después de este cambio, con la ayuda de Giovanni Battista Della Porta, en el siglo XVI, se implementó un lente, o lupa, justo frente del orificio por donde entraba la luz para permitir una imagen más clara, nítida y luminosa. Esté hecho importante marcaría el nacimiento de las ópticas u objetivos de la cámara, instrumento fundamental para la fotografía y que sigue imperando en nuestros días.
Esté hecho fascino a los artistas y rápidamente la cámara obscura comenzó a ganar popularidad, además si se toma en cuenta la mejora que recibieron los objetivos, esto logró hacer que la cámara obscura fuera un instrumento muy utilizado entre dibujantes en el siglo XVIII.






